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La seguridad de la información se remonta a los orígenes mismos del género humano y se ha mantenido en constante evolución a la par de las distintas amenazas, las cuales van desde sus orígenes con un puñado de jóvenes idealistas (algunos son reconocidos directivos y catedráticos en actualidad) hasta llegar a ser una modalidad de crimen organizado que tiene tantos ingresos como el mismo narcotráfico.
El inicio
La necesidad de resguardar información y mantenerla a salvo de personas no autorizadas es tan vieja como el hombre mismo y prueba de ellos son los códigos secretos usados hace cientos de años para garantizar que los mensajes llegaran a su destino sin ser revelados. El mismo Leonardo Da Vinci utilizaba formas de escritura inversa para evitar que sus notas fueran leídas por ojos indiscretos.
Sin embargo es hasta mediados del siglo XX cuando se puede marcar el inicio de la carrera por la seguridad, la cual da comienzo con las primeras intrusiones a redes telefónicas.
Captain Crunch y los Phreakers
En 1971 la revista Esquire publicó una nota donde alertaba sobre un grupo de intrusos capaces de ingresar a las redes telefónicas, en ese entonces, para realizar llamadas de larga distancia sin pagar por ellas, quienes más adelante fueron bautizados como Phreakers. El término proviene de las palabras Phone y Freak, teléfono y fenómeno o monstruo en inglés, respectivamente. Quienes, para fines prácticos, fueron los primeros hackers.
Un phreaker destacado fue John Draper, conocido también como Captain Crunch, pues se dice que usando un pequeño silbato, incluido en las cajas del ceral Cap’n Crunch, podía reproducir la frecuencia necesaria (2600Hz) para engañar a los sistemas telefónicos automáticos y realizar llamadas gratuitas. Incluso, él mismo reconoce haber llamado en alguna ocasión al Vaticano, aunque también ha admitido en diversas entrevistas que la mejor arma con la que contaban en ese entonces era la ingeniería social (de la cual hablaremos adelante).
Draper, en conjunto con Denny Teresi, otro phreaker destacado, y además invidente de nacimiento, construyeron lo que
llamaron la “caja azul”, un equipo capaz de generar tonos en forma electrónica para infiltrarse a la red de telefonía pública desde cualquier cabina.
Draper fue atrapado y sentenciado a pasar dos años de prisión por el delito federal de fraude telefónico; sin embargo su nombre quedó inscrito con letras de oro en la historia de la informática y se convirtió en la inspiración de muchos entusiastas de la informática, entre ellos dos viejos conocidos: Steve Jobs y Steve Wozniak, quienes empezaron haciendo cajas azules para más tarde tomar el reto de crear su propia computadora y más tarde su compañía (Apple Computer).
¿Hacker, con qué se come?
Para bien o para mal el término “Hacker” ha cobrado gran popularidad gracias a los medios de comunicación, al cine y a las series de T.V. quienes han creado la imagen del hacker como la de un delincuente informático capaz de irrumpir prácticamente en cualquier equipo o red para robar información. Esto no es del todo cierto ni es del todo falso.
La palabra “Hack”, traducida en forma literal significa cortar algo, como un árbol, dando golpes repetidos. Lo mismo se aplica a alguien quien a fuerza de intentar algo logra suficiente experiencia para dominar esa actividad a la perfección. Si lo vemos de ese modo, veremos que bien puede haber hackers de la plomería, o de la mecánica automotriz. Quizás la palabra más cercana en español (de México) para definir un hacker sería “Machetero” (aunque esto quizás no le haga mucha gracia a algunos hackers mexicanos).
Aunque no podría decirse cuándo se empezó a usar este término, se sabe que fue adoptaba por un grupo de estudiantes del Laboratorio de Inteligencia Artificial y del Tech Model Railroad Club del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT). Actualmente la definición más aceptada por la misma comunidad de entusiastas de la informática se refiere al hacker como un investigador.
Por otra parte, Eric S. Raymond, en su libro, “Diccionario Hacker”, lo describe como “el individuo que disfruta con la exploración de los detalles de los sistemas programables y cómo aprovechar sus posibilidades, al contrario de la mayoría de los usuarios, que prefieren aprender sólo lo imprescindible”.
Por otra parte “La bliblia del Hacker”, de editorial Anaya, explica: “una persona que goza alcanzando un conocimiento profundo sobre el funcionamiento interno de un sistema, de una computadora o de una red”.
Entonces ¿no que los hackers eran malos?
En este punto conviene aclarar que en algún momento se hizo la distinción entre aquellos que deseaban superar sus propios conocimientos en redes y computación y aquellas personas que intencionalmente se infiltraban en los equipos para robar datos a quienes se les llamó “Crakers” sin embargo al paso del tiempo este término cayó en el desuso y en su lugar se emplean los términos White Hay y Black Hat haciendo homenaje a la tira cómica de la revista MAD donde dos espías, uno blanco y uno negro, se enfrentan todo el tiempo. Sobra decir quiénes son los buenos hackers y quienes los malos.
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